VIOLENCIA DE GÉNERO

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Jun11

“Este cuento no es apto para personas que valoran más la belleza de las palabras que el mensaje que transmiten.” T.J.B.

Llovía. El taxista frenó bruscamente para no perder el viaje.
–¡¿A dónde vas, varón?! –preguntó al pasajero sin mirarlo.
–Al Colegio Brochero, en Villa Marta. ¿Sabe llegar? –contestó con cierta afectación acomodando prolijamente su impermeable sobre el asiento
–En ese colegio hice la primaria –dijo el conductor mientras lo observaba por el retrovisor con suma curiosidad.
A mitad del viaje, el taxista le preguntó: 
–¿Qué edad tenés vos, hermanito?
–Cincuenta y tres. ¿Se me notan? -dijo con timidez mientras se miraba las uñas.
El chofer esbozó una sonrisa.
–¿Querés que antes de llegar tomemos un café y charlemos?
–Bueno. Todavía tengo tiempo.
En el bar, el taxista lo indagó sin tapujos:
– ¿Hace mucho que te la comés?
–¡¡Sos un grosero!! –le contestó.
–¿Qué es lo que más te gusta de los hombres? –insistió.
–Que sean amables y tiernos…
–Le erraste fiero conmigo ¿No te acordás? Soy Quique. Fuimos compañeros en el cole. Yo te la ponía en el baño para demostrarles a los demás que era bien macho. Los demás no se animaban. Te gritaban maricón, te cagaban a palos…

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PIRUCHA dijo, octubre 28, 2013 @ 12:45 pm

Bueno pero muy duro como la realidad que nos toca vivir día a día.

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