UN PRECIO INALCANZABLE

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Ene11

         
   
           Este cuento forma parte de algunas anécdotas pueblerinas recopiladas en el Bar Central de Unquillo. Mi único mérito es haberlas recreado, a mi manera, impidiendo que quedaran en el olvido. 
  

Sobre la calle 25 de Mayo, al final del antiguo pasillo, el Nene Biasotto había abierto su primer corralón de materiales. En la entrada, la carnicería de Darío Torres aún vende los mejores costillares de Unquillo: caros pero buenos.

 

Durante años el Nene le había echado el ojo a un terreno lindero, propiedad de un gringo mal llevado que de tanto en tanto lo limpiaba para ofrecerlo en venta.

-¿Cuánto pide por el lote, amigo? -aprovechó una tarde para preguntarle mientras oteaba el terreno por encima de la tapia.

-Seiscientos mil nueve mil -contestó, sin dudarlo.

-¡No puede ser! -dijo el Nene asombrado por la incongruente cifra.

Y continuó:

-O son, seiscientos mil novecientos, o seiscientos nueve mil; pero nunca seiscientos mil, nueve mil.

-¡Mire Biasotto; me paga lo que pido o se olvida del lote! -le contestó molesto.

Han pasado muchos años, el Nene ya es abuelo (hace tiempo que mudó su ferretería a la doble avenida) y el gringo sigue pidiendo por el lote: seiscientos mil nueve mil.

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Panky dijo, marzo 19, 2009 @ 7:06 pm

Hay quienes pintan con pinceles y otros con palabras. Buen cuadro

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