SEMBLANZA DE UN MITO

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Jun28

Desde la galería del hotel podía verse el edificio del casino, las lomadas del golf y la arboleda que circundaba el parque.

Allí, durante el verano, se reunía la juventud de la villa serrana: los pitucos del alto, algunos muchachos del bajo, y él, quien desde ese entonces, intentaba armonizar las diferencias.

Flaco y desgarbado, sus amigos lo apodaban “Tarzán de alambre”. Los bronquios le silbaban en cada pique cuando sus piernas flacas intentaban llevar la pelota hacia el arco contrario. El asma no impedía su entusiasmo ni su garra. Tenía en su actitud un toque de fineza, heredado de los Lynch, que lo distinguía del resto. Era su forma de vestir, de hablar, su cortesía. Fresco, franco y corajudo. Así lo describen quienes lo conocieron en Alta Gracia, esa magnífica ciudad de las sierras cordobesas.

Algunos refieren con nostalgia: cumpleaños, picnics en el río, partidos de golf , fiestas en el “Sierras Hotel” o en el gran palacio de la avenida Argentina. Otros no terminan de comprender la compleja arquitectura del imaginario social que finalmente lo inmortalizó.

Recuerdo la escueta respuesta enviada a un amigo de la infancia, carta actualmente protegida por una vitrina en el museo que lleva su nombre.

“Coté:

Recibí con mucho gusto tu nota después de tantos años. No tengo en este momento tiempo para hacerte un análisis de la situación cubana, lo que sin duda te interesaría, pero no quise dejar sin contestación a un viejo amigo de la infancia.

Recibe un gran abrazo de un viejo amigo.”

En Guatemala, lo apodaron el Che.

Comentarios (3)

Ade dijo, Septiembre 8, 2008 @ 12:53 pm

- No, que lo publique, por favor, debe haber publicación urgente!. Ade

NICO dijo, Junio 12, 2009 @ 10:24 am

Pequeña semblanza, pequeño homenaje… Saludos

Manuel Peñaloza dijo, Octubre 7, 2010 @ 8:49 pm

Mito = “compleja arquitectura del imaginario social”. Esta bueno!

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