LA PROMESA

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Jul06

La luz de un patrullero iluminaba la fachada del hospital psiquiátrico. En la sala de emergencias  el cadáver de una enfermera yacía sobre la mesada de mármol, su delantal ensangrentado daba cuenta del feroz ataque. En la oficina del director, los internos esperaban ser interrogados.

–“No pienso mentir, se lo prometí a la Virgen”, pensó por un instante y se persignó.

Finalmente llegó su turno.

–¿Usted qué sabe? –preguntó el policía.

Temeroso, alcanzó a decir:

–El asesino estaba frente a mí cuando lo hizo. Acorraló a la enfermera contra el espejo de los baños mientras ella gritaba: “¡No me mate! ¡No me mate! Le juro que no me acosté con el director”…

Fueron siete puñaladas, señor. Le dije que no lo hiciera pero no me hizo caso, nunca me hace caso.

–Entonces, diga quién es el homicida.

–No puedo. No soy ningún buchón. Es un amigo de años…

El comisario miró de reojo al suboficial y comentó:

–Terminemos con esta pavada.  No tiene sentido seguir interrogando a estos locos.

 

 

 

 

 

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Joaquin dijo, mayo 20, 2014 @ 8:54 pm

Locos son los de afuera.

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