EL SOLITARIO

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Oct07

En la ventana, un vidrio roto y las macetas enfiladas de mayor a menor. En el balcón, un par de calzones deshilachados flameando como banderas vencidas. Más adelante, un enmarañado cablerío telefónico…

Luego del último tropezón, miró hacia abajo y reacomodó el paso:

… un bastón de caña, un perro flaco lleno de garrapatas, las várices de una vieja…

Frenaron bruscamente junto al cordón de la vereda, cruzaron la calle, y otra vez el tironeo.

-¡Dejate de abrir la jeta y mirá por donde caminás; nos vamos a cagar de un golpe! -le gritó el capataz.

Habían hecho varios viajes cargando en sus espaldas las chapas para la obra y el albañil, totalmente distraído, continuaba observando todo a través de los huequitos herrumbrados del chapón.

-¡Pará, carajo! -le indicó nuevamente.

Cuando bajaron la carga, pudo verla: detrás del kiosco de revistas, una morocha grandota, enfundada en un apretado enterizo de corderoy, tomaba mate jugueteando con la bombilla entre los dientes. La muchacha no advirtió que el albañil la miraba, y con desparpajo recostó su voluminoso cuerpo sobre los diarios para asegurar los broches de un “Para Ti” y acomodar la pila de “TV-Guía” que se llevaba el viento.

-Cómo no ser “La Voz del Interior” -murmuró el albañil mientras le miraba descaradamente los pechos.

La kiosquera no le dio importancia y continuó acomodando las revistas.

-¡Terminala, flaco! Agarrá la chapa que no llegamos más -le indicó el capataz.

A la mañana siguiente el albañil volvió a la carga. Una carretilla repleta de ladrillos y el torso desnudo para ver si la impresionaba.

-¿Cómo andás, petisa? -dijo arrimando la carretilla al kiosco, mientras ensayaba una espléndida sonrisa.

La morocha lo miró fríamente y levantó su voz para marcar distancias.

-¡¿Qué necesita, caballero?!

El albañil entendió que las cosas así no iban bien encaminadas y decidió cambiar de actitud.

-Disculpe, señorita. ¿No me guardaría el Gráfico? A la tarde se lo busco. -Y sin más trámite, pegó la vuelta.

Terminó de revocar las paredes del tanque de agua y cuando bajaba del techo, su cara se iluminó: dos pimpollos de jazmín resplandecían en el fondo de un cantero vecino y trepado a la tapia, sin que nadie lo viera, se las ingenió para cortarlos.

Salió de la obra con su mejor camisa, prolijamente peinado con brillantina. Cuando la kiosquera terminó de barrer el interior del kiosco y levantó la vista para atenderlo, los jazmines atados con dos vueltitas de alambre fino ya estaban encima del mostrador. Sorprendida, no supo qué hacer, entonces el albañil aprovechó para decirle:

-¿Cómo estás mamita? Siempre trabajando, ¿no?

-¡¿Cómo, mamita?! Sos muy confianzudo, vos.

-Disculpame. Lo que pasa es que siempre estás ocupada y no sabía como hacer para hablarte.

La morocha tomó los jazmines por el tallo y sonriendo los hizo girar aspirando su perfume.

-¿Para qué querés hablar conmigo, vos?

-Bueno, no lo tomés a mal, pero… ¿No me acompañarías al baile del Sport, el sábado? Va a estar la Mona Jiménez.

-El sábado no puedo -contestó rápidamente.

-¿Por qué? ¿Tenés algún compromiso?…

. . . .

No le resultó caro pagar veinte pesos por ocupar un par de horas el altillo de la pensión; tenía baño y era bastante fresco. Finalmente, acomodando la almohada sobre el respaldar de la cama, armó un cigarro. Fue tan larga la primera pitada que la brasa quedó ardiendo un buen rato. Después de varias bocanadas, comenzó a hacer argollitas y a lanzarlas con fuerza contra el cuerpo desnudo de la kiosquera que despatarrada dormía el final del embeleso. Como si fueran nubes bajas en la penumbra, las volutas de humo sobrevolaron las montañas, faldearon los cerros, rozaron el gran volcán; y finalmente, descendieron por el valle esfumándose en la selva. Sobre la cómoda, enfrentando la caverna formada por un “Gráfico” enrollado, los pimpollos de jazmín balconeaban sobre el paraíso y se marchitaban.

Comentarios (3)

TATIN dijo, marzo 19, 2009 @ 7:22 pm

Persevera y triunfarás. Los argentinos somos capaces de hacer cualquier cosa para obtener los favores de una mina. El final es tierno, casi poético. Pregunto: ¿Le habrán cobrado EL GRÁFICO al albañil?

Ruben oscar ojeda dijo, abril 27, 2009 @ 7:28 pm

Muy buen rebusque el del albañil , está muy bien desarrollado y con un final a toda orquesta. La imaginación es la mejor forma de evitar el pesimismo, por el momento solo la ficción puede lograrlo.
Un gran Abrazo

Gingerale dijo, mayo 9, 2010 @ 8:12 pm

Se marchitaron los pimpollos, pero no el cuento. Bravo.

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