EL MAL EJEMPLO

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Nov30

En el interior del viejo edificio, el griterío era ensordecedor…

-¿Cuándo terminarán las obras en la sala de lactantes? - preguntó malhumorada la enfermera del pabellón tres.

-No lo sé Rosita. Tenemos que poner orden en forma urgente. Si no diferenciamos a los chicos por edades, el orfanato se convertirá en un infierno. La conducta es un desastre y lo peor de todo, es el mal ejemplo…

El regente salió del comedor y se dirigió hacia el pabellón principal donde estaban todos los niños.

Visiblemente irritado, les ordenó:

-¡Atención! ¡Paren la pelota, carajo! ¡Se lavan las mano, la cara, e inmediatamente se ponen a estudiar!

Los chicos se amontonaron frente al piletón de los baños ganando sus lugares a codazos; no faltaron los insultos.

Asustado por el griterío, con las manitas aferradas al barral de su cuna, el bebito quiso incorporarse pero no pudo; tenía miedo, no podía hablar.

Al rato, más tranquilo, pensó: “¿Lavarme y estudiar? Este viejo está en pedo. Que se vaya a lavar el culo.” Y se durmió nuevamente.

Horas después, Rosita cambió sus pañales y le dio su mamadera; luego de eructar, continuó durmiendo

Comentarios (2)

FRESCO Y BATATA dijo, Marzo 6, 2011 @ 10:57 am

Inesperado el final de tu cuento. Es muy bueno.

Califa dijo, Julio 19, 2011 @ 10:28 am

Tierno y salvaje. Que imaginación!!! Me gustó.

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