EL MAL EJEMPLO

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Mar10

En el interior del orfanato, el griterío era ensordecedor…

-¿Cuándo terminarán las obras en la sala de lactantes? – preguntó malhumorada la enfermera del pabellón tres.

-No lo sé Rosita. Tenemos que poner orden en forma urgente. Si no diferenciamos a los chicos por edades, el orfanato se convertirá en un infierno. La conducta es un desastre y lo peor de todo, es el mal ejemplo…

El regente salió del comedor y se dirigió hacia el pabellón principal donde estaban todos los niños.

Visiblemente irritado, les ordenó:

-¡Atención! ¡Paren la pelota, carajo! ¡Se lavan las manos, la cara y se van a estudiar!

Los chicos se amontonaron frente al piletón de los baños ganando sus lugares a codazos; no faltaron los insultos.

Asustado por el griterío, con las manitas aferradas al barral de su cuna, el bebito quiso incorporarse pero no pudo; tenía miedo, no podía hablar.

Al rato, más tranquilo, pensó: “¿Lavarme y estudiar? Este viejo está en pedo. Que se vaya a lavar el culo.” Y se durmió nuevamente.

Horas después, Rosita cambió sus pañales y le dio su mamadera; luego de eructar, continuó durmiendo

Comentarios (2)

Fresco y Batata dijo, diciembre 10, 2012 @ 11:02 am

Esta claro tu giro a lo fantástico. Un juego literario entre realidad y fantasía.

Califa dijo, marzo 10, 2014 @ 3:55 pm

Tierno y salvaje. Que imaginación!!! Me gustó.

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