ANTECEDENTES DEL AUTOR
Tomás Juárez Beltrán es cordobés, vivió casi toda su infancia en Villa Cabrera. De chico le gustaba nadar bajo el puente La Tablada, fabricar barriletes, jugar al balero y también al doctor. Con una bici rodado veintiseis (sin cambios) obtuvo el tercer puesto en la tradicional vuelta olímpica del Club Palermo Bajo. Fue amigo del Pirincho Cervay y del Negri Medina, amistad interrumpida por inconvenientes ocurridos durante una carrera de autitos fabricados con rueditas de frascos de penicilina.
En su adolescencia ingresó al Liceo Militar, institución que no supo contenerlo, terminando sus andanzas secundarias en el Colegio Deán Funes donde repitió tercer año. Intentó estudiar Ciencias Económicas pero con el transcurrir de los años decidió economizar esfuerzos.
Ya grandecito, vivió en Nueva Córdoba y tuvo su primer contacto con la literatura devorando obras completas de Paturuzú, Isidoro Cañones, El Llanero Solitario y Nippur de Lagash.
Su carrera como escritor se inició después de casado, como consecuencia de inventar cuentos para que sus hijos se fueran a dormir.
En la actualidad se la rebusca bastante bien en la actividad inmobiliaria.
